Las remesas familiares continuarán siendo un pilar de la economía guatemalteca en 2026, con una proyección de 26.800 millones de dólares, según estimaciones del Banco de Guatemala.
Este flujo representa el 20% del Producto Interno Bruto del país y ha mostrado crecimientos sostenidos en los últimos años impulsados por las políticas migratorias de Estados Unidos.
Las autoridades bancarias prevén que el crecimiento de las remesas se modere al 5% este año, frente al 18,6% registrado en 2025, aunque descartan una disminución en el corto, mediano o largo plazo.
La dependencia de estos recursos solo podría reducirse cuando Guatemala ofrezca mejores condiciones laborales y salariales que desincentiven la migración de sus ciudadanos hacia el extranjero.