
El flagelo de la violencia intrafamiliar en la zona norte de Honduras ha dejado un saldo de más de 600 personas detenidas, según informó el comisionado Eduardo Lanza.
El fin de semana, el uso de drogas y alcohol incrementa la incidencia de agresiones en los hogares, situación agravada por el machismo y el ejercicio de poder que predomina en la región, según explicó el jefe policial.
Lanza destacó que la prevención requiere el compromiso de ONG, escuelas y universidades para romper los patrones de conducta violenta que se heredan de padres a hijos.