viernes 30 de abril 2021

La sentida carta de Salvador Nasralla para Chelato

«En Paz descanse mi querido amigo»

Con la sinceridad que le caracteriza y su sentido de tener una carrera dedicada a los medios y el fútbol Salvador Nasralla sabe y conoce de casi todo.

Fue un amigo cercano de José de la Paz Herrreraa, a quien consideró uno de sus mejores amigos y hoy le ha despedido con la siguiente carta:

«Conocí a Chelato Uclés en 1968 cuando regresó de Argentina graduado como entrenador de fútbol a sus 28 años de edad.

Coincidimos en México en 1969 para el juego eliminatorio, para el mundial de 1970 contra El Salvador.

Yo era un niño grande que desde 1967 relataba y hacía trabajo de reportero de fútbol en las radios de la época, mientras estudiaba mi secundaria en Tegucigalpa.

Ambos leíamos y nos interesábamos mucho por el fútbol Internacional y soñábamos con que nuestro país algún día pudiera rozarse con las potencias.

No había cable, ni internet, ni videos de fútbol, toda la información se sacaba
de las escasas revistas y diarios que a Honduras llegaban tarde y de lo que se escuchaba por la radio de otros países.

Los partidos de fútbol no estaban en la televisión en ninguna parte de América, salvo México que daba sus primeros pasos para transmitir localmente lo más importante en blanco y negro de vez en cuando.

Entre 1970 y 1976 intercambiamos correspondencia mientras yo estudiaba en la Universidad Católica de Chile y él le daba a San Pedro Sula su primer título de campeón de Liga Nacional dirigiendo en 1974 al España, después Real, un equipo entonces pequeño de la gran ciudad donde reinaba Marathón.

En 1977 a mi regreso a Honduras se cultivó más nuestra amistad y Chelato destacó dirigiendo al Bronco de Choluteca. En 1979 en los estudios de Canal 5 en el programa “Este Domingo” junto a Jacobo Goldstein lanzamos públicamente la idea de preparar intensamente a los mejores futbolistas de Honduras en una concentración sin precedentes que nos permitiera competir con éxito.

Hay miles de detalles en esta historia que nos coronó por primera vez campeones de Centroamérica en 1980 y de CONCACAF en 1981. Las dos giras que por primera vez un equipo hondureño hizo por Europa gracias
a sus contactos. La excelente opinión sobre Chelato que siempre dieron los más grandes conocedores y entrenadores del fútbol mundial.

La brillante actuación que tuvo dirigiendo a la selección nacional en el mundial de 1982. Fue subcampeón nacional con
Universidad, un club chico que él hizo grande y condujo al campeonato a brillantes
equipos que él formó en Marathón y en Olimpia.

Tenemos muchas cosas que contar del hombre que convirtió el fútbol hondureño qué era de pelotazo y sin táctica en un juego inteligente, vistoso y efectivo.

Mucha gente no sabe qué hace cinco años fue el padrino de mi matrimonio con Iroska y apenas una de las dos personas no familiares que fueron
invitados.

Descansa en paz querido amigo. Gracias por tus permanentes consejos y
sincera amistad. Sentido pésame a todos sus familiares»

SALVADOR NASRALLA

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