
El asesinato de ocho mujeres durante el último fin de semana en Honduras enciende las alarmas sobre una violencia feminicida que se ha vuelto permanente y dominante, advirtió la defensora de derechos humanos María Milla, quien calificó la impunidad como un «cáncer» que perpetúa los crímenes.
Esta reagudización de la violencia, que abarca conflictos familiares, económicos y criminales, evidencia un sistema reactivo en el que las autoridades no implementan acciones concretas de fondo, sino medidas «populares» que no abordan las causas estructurales, según la experta.
El caso de un agresor que fue liberado y regresó para asesinar a su esposa, enfrentándose luego a la policía, refleja el nulo respeto por la ley y la urgente necesidad de fortalecer la educación en cultura de paz para frenar la espiral de sangre.