Cuando uno de los progenitores se niega a autorizar la salida del país de un menor de edad, la ley hondureña contempla mecanismos legales para resolver la situación sin que el viaje se frustre definitivamente, según explicó el abogado Luis Fernando Lara.
El especialista recomendó como primer paso intentar mediar con el padre reacio para entender los motivos de su negativa. «Si no hay una justificación y si solo es por capricho, podemos acudir, siempre de la mano con un abogado, al juzgado de familia a solicitar una autorización que extiende el juez», detalló Lara.
En estos casos, la autoridad judicial evalúa que el viaje no ponga en riesgo la vida ni la educación del menor, ponderando siempre el interés superior del niño.
Este procedimiento resulta especialmente útil en situaciones de padres separados o divorciados donde la comunicación es conflictiva, permitiendo que el menor pueda disfrutar de viajes educativos, recreativos o para visitar familiares sin que la obstinación de uno de los progenitores lo impida.