
El torneo de fútbol organizado en Estados Unidos, México y Canadá concluyó sin que se reportaran redadas o capturas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los estadios o en las actividades oficiales relacionadas con la competencia.
El temor a operativos migratorios en las sedes había generado preocupación entre miles de aficionados inmigrantes que asistieron a los partidos del evento deportivo más importante del planeta.
Los asistentes, entre ellos numerosos guatemaltecos y latinoamericanos que viajaron desde diferentes estados e incluso desde sus países de origen, pudieron disfrutar del certamen sin incidentes relacionados con la agencia migratoria.
La tranquilidad en los alrededores de los recintos deportivos permitió que las familias vivieran la fiesta del fútbol en un ambiente de total normalidad.