
El consumo de tabaco se posiciona como una de las principales causas de muerte prevenible a nivel mundial. Cáncer de pulmón, vejiga y páncreas figuran entre las enfermedades asociadas a este hábito.
La tos crónica y la falta de aire son los primeros síntomas visibles en los fumadores activos. La exposición constante genera afecciones como bronquitis; Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
El riesgo cardiovascular también se incrementa debido al efecto hipertensivo de la nicotina. Dejar el hábito reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial en las primeras 48 horas.