
El subsidio al diésel representa una inversión de más de 7 mil millones de lempiras que pagan los hondureños, según la Asociación Nacional de Industriales (ANDI).
El gremio exige una solución integral que incluya tecnología para el control de flotas, rutas e ingresos del personal.
«Lo que debemos buscar es una solución integral, y esa solución tiene que pasar por la utilización de la tecnología para un mejor control y administración de las flotas y las rutas», Fernando García, presidente de ANDI.
Economistas consideran que el subsidio podría destinarse a acciones más concretas que reduzcan el impacto de las alzas.
También advierten que la medida genera un impacto en las finanzas públicas, por lo que piden evaluar de dónde provendrán los recursos.
El debate se centra en mantener el alivio sin generar presión adicional al Estado.