Sequía prolongada y calor extremo agravan travesía de familias migrantes por la ruta hacia EE.UU.

La falta de agua transforma tramos complejos en desiertos antes de llegar a México.

La sequía prolongada a lo largo de la ruta migratoria agrava las condiciones de familias que arriesgan todo por llegar a Estados Unidos.

El calor extremo y la falta de agua transforman rutas ya complejas en verdaderos desiertos antes de alcanzar territorio mexicano.

El tránsito migratorio se complica por el impacto del cambio climático en zonas castigadas por la sequía. La travesía no solo está marcada por barreras fronterizas y riesgos de seguridad, sino también por el deterioro de las condiciones ambientales.

Esta escasez ha obligado a los grupos en tránsito y a las redes de movilidad a modificar sus trayectos habituales, quedando expuestos a mayor vulnerabilidad.

Especialistas coinciden en que la variable climática ya no puede entenderse como un elemento aislado, sino como un factor que intensifica la crisis humanitaria en las fronteras.