
La prolongada escasez de lluvias vinculada al cambio climático y al fenómeno de El Niño mantiene en alerta al sector agrícola hondureño, mientras productores e instituciones advierten una reducción significativa en la producción de alimentos.
Representantes del sector indicaron que la disminución de las áreas de siembra provocaría la pérdida de cerca de dos millones de quintales de maíz y frijol en municipios vulnerables.
Además, reportaron que más de 800 productores organizados ya perdieron la totalidad de sus cultivos y que quienes cuentan con sistemas de riego apenas lograrían rescatar alrededor del 50 % de la producción.
Las proyecciones también advierten que hasta 2.2 millones de hondureños podrían enfrentar inseguridad alimentaria severa.
Ante este panorama, el exviceministro Germán Pérez advirtió que el problema debe analizarse más allá del ámbito agrícola.
«Debemos enfocar este tema no solo como un problema agrícola o agropecuario, sino que ya se volvió un problema económico y social», afirmó al referirse al impacto que la sequía está generando en los municipios más afectados.