
La falta de precipitaciones provocó un descenso notable en los niveles de agua de la represa, despertando preocupación por posibles presiones sobre el sistema eléctrico del país.
Para evitar un desabastecimiento energético en 2027, las autoridades decidieron dosificar el uso de la central hidroeléctrica por razones de seguridad.
El experto en energía, Samuel Rodríguez, explicó que un déficit de generación obligaría a realizar licitaciones de corto plazo para contratar plantas de energía diésel o combustibles fósiles, lo que representaría una medida poco favorable para la economía nacional.
La vigilancia sobre la represa se mantiene activa para prevenir riesgos futuros.