
Ante un mal resultado académico, la psicóloga Nicole Urbina aconseja a los padres no reaccionar con enojo ni castigos inmediatos, sino investigar las causas profundas como la falta de concentración o dificultades de aprendizaje.
La especialista enfatizó que las palabras hirientes pueden dañar la autoestima del niño para siempre, por lo que propone un enfoque basado en el diálogo y la comprensión.
Si el castigo es necesario, la experta sugiere explicar las consecuencias para que el menor entienda el vínculo entre sus acciones y los resultados.