
Honduras enfrenta una amenaza económica directa tras la suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS), que deja a 55,000 compatriotas sin respaldo migratorio en Estados Unidos, justo cuando las remesas familiares sostienen el 27% del Producto Interno Bruto nacional.
Estos hondureños envían anualmente un promedio de 10,000 millones de dólares, y el 98% del total de divisas que recibe el país proviene precisamente de la nación norteamericana, según datos del Banco Central de Honduras.
El envío de remesas ha crecido 1,100 millones de dólares en los últimos años, impulsado por la incertidumbre migratoria que viven los connacionales.
Expertos económicos advierten que una reducción en este flujo golpearía directamente a las familias que dependen de estos ingresos, generando un impacto profundo en la estabilidad financiera del país.