
La especialista indicó que en el último periodo ha atendido a muchos jóvenes y adolescentes en consulta por este tipo de problemas.
Urbina explicó que las señales iniciales incluyen estados de ánimo bajos y el abandono de actividades que la persona solía disfrutar.
Detalló que cuando el afectado deja de asistir al centro educativo o presenta malestares físicos como dolores de cabeza y abdomen, el problema es más serio.
Sostuvo que el acoso es una lucha de poder en la que se ataca a quien no sabe defenderse. Señaló que quien ejerce bullying suele buscar otro objetivo para no serlo él mismo.
Advirtió que la violencia no corregida produce adultos violentos que no son adecuados socialmente. Indicó que la víctima busca protegerse y a veces el sistema no la protege.
Mencionó que se normaliza el acoso al reírse o compartir humillaciones públicas en TikTok sin dimensionar el impacto.
Afirmó que muchas inseguridades se originan en comentarios negativos dentro del hogar. Explicó que la sobreprotección y el miedo a la reacción de los padres impiden que el joven pida ayuda.
Señaló que la desinformación sexual genera embarazos precoces y enfermedades. Recomendó establecer límites sin dañar física o psicológicamente al joven.
Relató el caso de una paciente a quien castigaban hincándola sobre granos de arroz. Indicó que en Honduras se educa con la idea de responder al golpe con golpe.
Mencionó que algunos jóvenes se lastiman las piernas y el abdomen con sus puños. Recomendó a los padres revisar el contenido que los jóvenes pegan en sus habitaciones.