
Los pobladores del municipio de Curarén, localizado en el departamento de Francisco Morazán, perdieron el cien por ciento de sus cosechas de maíz y frijol, lo que ha desatado una severa carencia de alimentos básicos.
Debido a la escasez, los comerciantes locales deben traer granos amarillos y blancos de otros departamentos, lo que incrementa significativamente los precios.
Adicionalmente, las fuentes hídricas de la comunidad se secaron por completo, obligando a los vecinos a viajar a municipios aledaños para acarrear agua en animales de carga o vehículos particulares.