
Defensoras de los derechos humanos de las mujeres rechazan la violencia de género vinculada al crimen organizado y señalan que muchas de las muertes de mujeres ocurren porque quedan «atravesadas en medio del fuego» durante disputas de territorio, negocio y poder entre estructuras criminales.
Las activistas enfatizan que las mujeres no son delincuentes, sino víctimas colaterales que terminan perdiendo la vida en conflictos que no les pertenecen.
La denuncia sostiene que así como hay territorios ocupados por el crimen organizado, el cuerpo y la vida de las mujeres quedan atrapados en esas mismas dinámicas. Las organizaciones exigen un abordaje que reconozca esta realidad y proteja a las mujeres en zonas de conflicto.