
Los manglares, declarados por la UNESCO como ecosistemas de valor excepcional, desempeñan funciones vitales para el equilibrio ambiental al capturar grandes cantidades de carbono y proteger las costas contra inundaciones y tormentas.
Estos bosques salinos, que se conmemoran cada 26 de julio desde la proclamación de la UNESCO en 2015, son el hábitat de numerosas especies animales y contribuyen directamente a la seguridad alimentaria de millones de personas en regiones costeras.
La capacidad de los manglares para almacenar carbono en sus suelos los convierte en aliados estratégicos en la lucha contra el calentamiento global.
Sin embargo, su desaparición avanza a un ritmo alarmante, entre tres y cinco veces mayor que la pérdida de otros bosques en el mundo.