
Un total de 1,330 menores de edad fueron asesinados de forma violenta en Honduras desde enero de 2020 hasta junio de 2026, según datos del Observatorio de la Violencia, una cifra que evidencia la profunda crisis que enfrenta la juventud hondureña y que fue calificada como «preocupante» por el experto en derechos de infancia, Edwin Molina.
Molina advirtió que el escenario es aún más grave porque los jóvenes son «doblemente víctimas», ya que son captados por estructuras criminales o mueren en enfrentamientos, mientras que el gobierno carece de una política integral de seguridad y se encuentra «como barco a la deriva» desde hace más de seis meses.
Esta situación, dijo el especialista, se agrava por la falta de oportunidades laborales, la deserción escolar y la privatización de espacios de esparcimiento, por lo que urgió al Estado a implementar políticas de prevención que incluyan arte, cultura y deporte para frenar la curva de violencia que no muestra signos de disminuir.