
La impresión 3D está revolucionando la construcción de viviendas con máquinas robóticas que depositan capas de concreto.
El proceso automático permite levantar estructuras en menos de 24 horas, reduciendo costos y desperdicios de materiales.
Esta innovación ya se aplica en países como Estados Unidos, México, Alemania y Emiratos Árabes Unidos, donde se desarrollan comunidades completas.
Las viviendas impresas pueden diseñarse para resistir terremotos, huracanes y climas extremos. El método genera menos desperdicio que la construcción tradicional y ayuda a reducir la huella de carbono.
Aún existen desafíos como las regulaciones y la disponibilidad de maquinaria especializada, pero expertos la consideran una solución para el déficit habitacional.