
Una ciudadana hondureña retornó a Honduras luego de que las autoridades migratorias estadounidenses le exigieran salir voluntariamente del país o enfrentar una detención por tiempo indefinido, según el relato de la afectada.
La defensa legal de la ciudadana hondureña presentó una solicitud para reabrir el caso ante la Junta de Apelaciones de Inmigración y pidió suspender la deportación, pero el juez rechazó la petición, dejando a la familia sin alternativas legales para permanecer en territorio estadounidense.
La mujer había llegado a Estados Unidos en 2014 huyendo de la violencia de género y las amenazas en su contra, y desde entonces cumplió con los controles migratorios y asistió periódicamente a las citas programadas por las autoridades.
Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes cuestionaron la decisión judicial al considerar que la compatriota regresa a un entorno donde persisten los riesgos que la obligaron a salir del país hace más de una década.