
La ginecóloga y obstetra Fabiola Gómez desmintió el tabú de que las mujeres no deben bañarse después del parto, explicando que la higiene íntima es fundamental y se debe realizar al menos dos veces al día con jabón neutro, cambiando las toallas sanitarias cada dos o tres horas independientemente del nivel de empapado.
Para pacientes que tuvieron parto natural con desgarro o episiotomía, se debe tener especial cuidado en la cicatrización del procedimiento, mientras que en quienes tuvieron cesárea se recomienda lavado y curaciones de la herida quirúrgica dos veces al día.
La especialista advirtió que se deben vigilar signos de alarma como inflamación, enrojecimiento o supuración de la herida, así como la aparición de fiebre o malestar general. La paciente debe llevar su control corporal entre los 7 y 41 días posterior al parto para ser evaluada por un ginecólogo.