
Cuando una persona fallece sin dejar testamento, lo que se conoce como herencia abintestato, la ley hondureña establece que los primeros llamados a heredar son los descendientes (hijos y nietos), siempre respetando la porción que corresponde al cónyuge o conviviente, según explicó el abogado Fernando Lara.
En ausencia de descendientes, el derecho pasa a los ascendientes (padres y abuelos), luego a los colaterales (hermanos, tíos y primos) y, si no existe ningún familiar, el patrimonio pasa al municipio de residencia del fallecido o al Estado.
Todos los hijos reconocidos tienen derecho a partes iguales del patrimonio, y en caso de hijos no reconocidos, estos pueden solicitar ante un juez la filiación dentro del proceso sucesorio para acceder a la herencia.