
La prolongada sequía que azota el territorio nacional mantiene hoy a más de dos millones de hondureños del Corredor Seco con graves problemas para adquirir alimentos indispensables.
El deprimido panorama ha reducido la producción de cultivos básicos como maíz, frijoles y productos lácteos, mermando los ingresos de las familias campesinas. Dirigentes gremiales, alcaldes y recolectores de agua han solicitado auxilio urgente ante la crisis.
En respuesta, las autoridades gubernamentales intensificaron la entrega de alimentos, bonos y maquinaria agrícola para mitigar la emergencia.
Esta asistencia se concentra principalmente en los 78 municipios que han sido declarados oficialmente en estado de emergencia, donde la inseguridad alimentaria amenaza con agravarse significativamente en el transcurso de los próximos meses si persisten las condiciones climáticas adversas.