
Estados Unidos convirtió en permanente el programa de fianza migratoria que exige depósitos de entre 10 mil y 20 mil dólares a ciudadanos de Venezuela, Nicaragua y Cuba que soliciten una visa, medida que antes operaba como piloto durante cuatro meses y que ahora permite a los cónsules evaluar la solvencia económica del aspirante para definir el monto.
El gobierno estadounidense implementó esta política para disuadir la permanencia ilegal en su territorio, toda vez que países como Brasil, Colombia y Argentina registran índices de hasta 4% de migrantes que extienden su estancia más allá del tiempo autorizado.
Honduras, aunque por ahora no integra la lista de naciones afectadas, representa el 1% de incidencia de sobreestadía con visas otorgadas, lo que podría llevar a que las autoridades migratorias norteamericanas incluyan al país centroamericano en futuras ampliaciones del programa.