
El estilo personal se construye con prendas, colores y accesorios que reflejan la autenticidad de cada individuo, y puede evolucionar con la edad, el trabajo o las circunstancias. La comodidad frente al espejo es el mejor indicador.
Un primer paso para descubrir el estilo propio es revisar el clóset y preguntarse qué prendas se eligen repetidamente, con cuáles se siente comodidad y qué colores predominan.
Es importante conocer el cuerpo para seleccionar cortes que hagan sentir bien, sin someterse a reglas arbitrarias sobre lo que se puede o no usar. Antes de comprar algo solo porque está de moda, conviene evaluar si realmente se utilizará varias veces y si combina con lo que ya se tiene.