
El país ha recibido en sus terminales aéreas a 360 migrantes mexicanos deportados desde Estados Unidos en los últimos dos meses, sumándose al flujo migratorio anual.
Las autoridades de migración señalan que la decisión obedece a un acuerdo de reciprocidad por la atención que México brinda a los hondureños.
El gobierno hondureño brinda a los deportados lugares dignos para dormir, asistencia humanitaria y alimentación, según declaraciones oficiales.
Los migrantes son sometidos a revisiones de antecedentes penales y policiales antes de ser trasladados a su destino. Expertos en derechos humanos cuestionan el impacto económico y logístico que representa para una nación con recursos limitados.