
El Ministerio Público destituyó a tres peritos hondureños tras descubrirse graves irregularidades financieras presentadas de manera maliciosa durante el juicio por lavado de activos contra el exalcalde Alexander Ardón.
La pericia financiera inexacta pretendía otorgar un saldo favorable al acusado, lo que provocó una contradicción directa entre los fiscales del caso.
A alias «Chande», quien fue testigo clave en la justicia estadounidense contra Juan Orlando Hernández, se le acusa junto a su prófugo hermano, Hugo Alfredo, de no justificar más de cincuenta millones de lempiras.
Organizaciones de derechos humanos criticaron las fallas sistémicas, asegurando que la infiltración del crimen organizado en el Poder Judicial evidencia un patrón de justicia selectiva en el territorio hondureño.