
El incremento sostenido de deportaciones hacia Honduras mantiene en alerta a las autoridades migratorias, con 24 mil compatriotas retornados hasta julio y una proyección que podría alcanzar los 50 mil a finales de 2026, superando los 42 mil registrados en 2019.
Según el abogado y asesor de temas migratorios, Ilich Cornejo, el 85% de los deportados son hombres adultos, mientras que los menores de edad representan apenas el 1-2% y no son considerados infractores por su estatus migratorio, a diferencia de los mayores de 18-21 años que sí enfrentan restricciones legales.
Este escenario ha impulsado una nueva normativa aprobada por el Congreso Nacional que permite a los retornados voluntarios ingresar hasta 150 mil lempiras en enseres y efectivo sin pagar impuestos.