
La crisis de energía eléctrica se agudizó en el norte del país por un severo déficit de generación combinado con una persistente ola de calor que sobrepasó la red nacional.
Para proteger la operatividad del sistema, las autoridades iniciaron cortes preventivos ante la indisponibilidad de varias plantas térmicas.
La situación genera profunda preocupación en el sector comercial e industrial por el inminente impacto económico que representan estas interrupciones.
Asimismo, diversos analistas advirtieron que la temporada seca de dos mil veintisiete será sumamente crítica si la administración estatal de energía no concreta un plan estratégico de emergencia, que incluya la renovación oportuna de contratos de arrendamiento de motores para asegurar la potencia firme necesaria.