
Juan Carlos Hernández, un hondureño que perdió su pierna izquierda al caer de un tren durante su intento migratorio en México, ha demostrado que la adversidad puede transformarse en oportunidad al convertirse en microempresario y generador de empleo.
El accidente ocurrió en 2005 cuando intentaba evadir un retén migratorio en Apizaco, México, y sus manos sudorosas provocaron su caída mientras el tren avanzaba, mutilándole la extremidad.
Tras recibir atención médica y apoyo de una organización mexicana que le brindó alojamiento, fue deportado a Honduras donde enfrentó el desafío de reiniciar su vida con una discapacidad.
Con el acompañamiento psicosocial de CONAMIREDIS, recibió terapias y una prótesis que le devolvieron movilidad, permitiéndole fundar su propia llantera que ya lleva nueve años operando y emplea a cuatro personas.