
Al menos 300 talleres de calzado han cerrado en el Valle de Sula durante los últimos dos años, con la consiguiente pérdida de más de mil 500 empleos. Los zapateros artesanales denuncian una competencia desleal con los productos importados de China y Panamá.
Samuel Girón, con 54 años en el rubro, fabrica capelladas para calzado femenino de manera artesanal y asegura que el oficio está en tendencia a desaparecer. La elaboración de un par toma unos 15 minutos, pero el desafío es conseguir materia prima a precios competitivos.
Los productores solicitan financiamiento, tecnificación de maquinaria y capacitaciones en redes y contabilidad. El gobierno anunció un programa nacional con una primera etapa de 85 millones de lempiras para productores, con tasas bajas y acompañamiento.