
El Congreso Nacional de Honduras cerró su primer semestre con 61 sesiones, casi el doble que en 2025, pero enfrenta duras críticas por su baja productividad legislativa.
El oficialismo destaca una mayor presencia de diputados, aunque reconoce que los resultados en leyes aprobadas no son los esperados.
El exdiputado de Libre, Rasel Tomé, y el analista Luis León, cuestionaron la efectividad del trabajo legislativo.
Señalan que el aumento en el número de sesiones no se ha traducido en leyes que beneficien a la población.
«Yo no he visto nada que haya salido a beneficiar al pueblo en termino de las necesidades cotidianas», señaló el analista.