
El presidente de la Confraternidad Evangélica aseguró que la elevada criminalidad que enfrenta el país se debe a que la sociedad ha perdido los valores morales y familiares, y lamentó la muerte de cuatro jóvenes como consecuencia de este deterioro, señalando que en los hogares ya no hay control ni autoridad sobre los hijos.
El líder religioso instó a recuperar los valores en la familia y sostuvo que no se puede culpar todo el tiempo a los Gobiernos, aunque reconoció que el Estado debe invertir en la familia y agudizar el castigo para quienes dan las órdenes criminales, no solo para las maras y pandillas.
También cuestionó la impunidad en el gobierno y las acciones que se están tomando.