
Más de 600 migrantes de El Salvador, Honduras, Guatemala, Ecuador y Haití reanudaron su marcha desde Tapachula, en el sur de México.
El contingente, denominado Fe y Esperanza, avanza a pie bajo lluvias provocadas por la tormenta Rachel en el Pacífico.
El grupo inicialmente sumaba unas 300 personas al cruzar la frontera sur mexicana y rápidamente duplicó su tamaño.
La saturación en los trámites de permisos de tránsito y la falta de empleo local impulsaron a las familias a organizarse de manera masiva.
Aunque algunos contemplan quedarse en ciudades norteñas como Monterrey para trabajar, la mayoría mantiene el objetivo de solicitar asilo en los Estados Unidos.