
El cambio climático en Honduras está golpeando la producción agrícola y la generación de energía hidroeléctrica, lo que se traduce en un aumento de los precios de los alimentos y un encarecimiento de la electricidad para los hogares, según explicó el economista Renan Barahona.
La falta de lluvias afecta a pequeños productores de vegetales y legumbres, disminuyendo la oferta local y forzando al país a importar productos que llegan con un costo mayor debido a la depreciación de la moneda hondureña.
Además, las represas presentan bajos niveles de agua por la sequía, lo que obliga a recurrir a fuentes de energía más caras, evidenciando la urgencia de políticas estatales para sistemas de irrigación que mitiguen el impacto climático.