
Tras el accidente en el anillo periférico que involucró una pipa de agua con más de 3.500 galones, el Cuerpo de Bomberos se pronunció sobre los protocolos de seguridad implementados, que incluyeron el uso de agua y tierra para evitar chispazos que pudieran encender el combustible derramado en el asfalto y prevenir derrapes de otros vehículos.
Las autoridades señalaron que el peso excesivo de la carga combinado con el recalentamiento de la carrocería y los largos periodos de operación son factores críticos que requieren mantenimiento preventivo constante para evitar este tipo de siniestros.
Los bomberos insistieron en que las unidades de carga pesada deben someterse a revisiones periódicas y a pausas técnicas para disipar el calor, ya que el peso de más de 3.500 galones de agua genera un estrés mecánico significativo.