
El asesinato del abogado Derek McNeil, testigo protegido en el caso de la desaparición de Angie Peña, ha generado indignación entre defensores de derechos humanos como Dina Mesa, quien cuestionó las fallas del Estado de Honduras en el esquema de protección a testigos y señaló que debió haber sido sacado del país para garantizar su seguridad.
McNeil fue asesinado en Roatán cuando, según versiones preliminares, se dirigía a dejar a su hijo en la escuela, sin la escolta que debía proporcionarle la Unidad de Protección de Testigos del Ministerio Público.
La defensora criticó que un caso tan emblemático como el de Angie Peña requería medidas de seguridad más rigurosas, y que el Estado falló al no brindar la protección necesaria a un testigo clave.