
Las autoridades de Honduras reportan un aumento en las denuncias por extorsión.
Sin embargo, advierten que el 80 % de los casos reportados no corresponden a hechos reales, sino a intentos de fraude.
Jorge Daniel Molina, director del División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas (DAET), y el criminólogo Germán Licona explicaron que muchas llamadas intimidatorias no tienen capacidad de ejecución y buscan engañar a las víctimas.
La saturación de casos ficticios desvía recursos y personal especializado que podrían destinarse a delitos reales.
Las autoridades insisten en la necesidad de que la población denuncie solo hechos verídicos para no entorpecer el trabajo policial.
«La extorsión es un problema real. Necesitamos que las víctimas denuncien para poder actuar, identificar a los responsables y desarticular estas estructuras que operan dentro del propio sector», indicó Molina.