
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenó el retiro de 2,000 efectivos de los 4,000 desplegados en Los Ángeles durante las protestas de junio, ignorando la postura del gobierno estatal.
Las tropas federalizadas que solo pueden intervenir para proteger propiedades federales, permanecerán junto a 700 Marines.
El gobernador Gavin Newsom calificó el operativo de «autoritario», mientras el Pentágono defendió su rol en reducir el caos. Un tribunal avaló la movilización, revocando la demanda del fiscal Rob Bonta.