jueves 22 de noviembre 2018

ONG califica de irresponsable a misionero muerto y lo culpa de poner en peligro a la tribu Sentinel

El ingreso a la isla está totalmente prohibido y nadie puede acercase a menos de cinco kilómetros del lugar.

La muerte del misionero estadounidense John Allen Chau, de 27 años, asesinado por una lluvia de flechas cuando intentó ingresar de forma ilegal a la isla Sentinel del Norte, en India, ha generado un intenso debate en torno a esta civilización indígena del archipiélago de Andamán y Nicobar.

Los sentineleses son un pueblo extremadamente hostil con la población ajena a su tierra. Antes de Chau, ya lo habían comprobado dos pescadores que, en 2006, se acercaron demasiado a la isla y fueron masacrados por los aborígenes. También han recibido su furia aviones y helicópteros de reconocimiento que han sobrevolado a poca altura el paradisíaco lugar. 

Las visitas a la isla Sentinel del Norte están estrictamente prohibidas, pero no sólo por la agresividad de la población local, sino también porque debido a su aislamiento, no han recibido inmunización para enfermedades que son comunes en el resto del mundo.

La ONG de protección de tribus autóctonas, Survival International, calificó de irresponsable la acción del misionero y denunció el hecho como «una tragedia que nunca tendría que haber pasado».

«No es imposible que los sentineleses no hayan sido contaminados por agentes infecciosos mortales (aportados por el viajero estadounidense) contra los que no tienen inmunidad, con la posibilidad de erradicar toda la tribu», alertó la organización en un comunicado de prensa.

«Los sentineleses han demostrado una y otra vez que quieren que los dejen solos, y sus deseos deben ser respetados. La ocupación colonial británica de las Islas Andamán diezmó a las tribus que viven allí, eliminando a miles de personas de las tribus, dejando sólo una fracción de la población original, por lo que el temor de los sentineleses a los forasteros es muy comprensible», agregó la ONG.

La organización también explicó que las tribus no contactadas deben tener sus tierras totalmente protegidas. «Son las personas más vulnerables del planeta. Poblaciones enteras están siendo eliminadas por la violencia de forasteros que roban sus tierras y recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión contra las que no tienen resistencia», cerró la ONG.

Fotos: Survival International/Facebook.

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