Ojojona se erige como un rincón lleno de historia y encanto a solo 32 km de Tegucigalpa, un pueblo fundado en 1579 por mineros españoles atraídos por la riqueza aurífera y argentífera de la zona.
Este municipio alberga un centro histórico declarado Monumento Nacional que cuenta con 36 edificios patrimoniales, entre los que destaca la iglesia San Juan Bautista.
La localidad conserva vivas tradiciones como el Guancasco y una pujante industria alfarera con más de 150 talleres, lo que demuestra cómo este destino fusiona su invaluable legado colonial con una intensa actividad cultural que atrae a visitantes nacionales e internacionales.