sábado 24 de septiembre 2022

Naciones Unidas condena la violencia en Haití

Naciones Unidas condena la violencia en Haití

Haití ha vivido una semana de fuertes tensiones con manifestaciones y saqueos de instituciones privadas, públicas y humanitarias poco después de que el primer ministro.

Puerto Príncipe, Haití

 La Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó este sábado la violencia en Haití, sumido en una crisis sociopolítica y económica sin precedentes.

«La ONU en Haití condena la violencia de la que ha sido testigo el país en las últimas semanas y pide a todos los actores que trabajen juntos para calmar la situación y garantizar el retorno a la calma», reza un comunicado del organismo.

La ONU afirmó, que está «siguiendo de cerca la situación» y que está preparada para «desplegar apoyo humanitario de emergencia si las necesidades humanitarias aumentan».

Apuntó, que su prioridad en el país más empobrecido de América es seguir cumpliendo su mandato y apoyar al pueblo y al Gobierno.

Todo ello, «en un contexto en el que los haitianos se enfrentan actualmente a una inseguridad e incertidumbre persistentes en la capital».

Asimismo, aseguró que su personal clave seguirá en el país para apoyar los esfuerzos de «estabilidad y seguridad» y para llevar a cabo intervenciones para salvar vidas.

«Estas actividades también incluyen las destinadas a proporcionar apoyo a la población que hace frente a la situación», afirma la ONU.

Haití ha vivido una semana de fuertes tensiones con manifestaciones y saqueos de instituciones privadas, públicas y humanitarias poco después de que el primer ministro, Ariel Henry, anunciara un aumento del precio de los combustibles en el mercado local.

Inmerso desde hace años en una crisis sociopolítica y económica, Haití vio agravarse aún más su situación tras el magnicidio en julio del pasado año del entonces presidente, Jovenel Moïse.

A ello se suma la batalla que libran las bandas armadas en Puerto Príncipe y sus alrededores, que ha causado ya la muerte de al menos 300 personas y la huida de la zona capitalina de unas 3.000. EFE