
La población del lince ibérico se ha multiplicado a 2.500 ejemplares en los últimos seis años, lo que permitió reclasificar la especie de «en peligro crítico» a «vulnerable» según las categorías de amenaza.
Javier Salcedo, coordinador del plan de recuperación, atribuye este logro a un cambio de mentalidad y a los proyectos que busca conectar hábitats en Andalucía, Extremadura y Portugal.
Dado que el objetivo actual es alcanzar 750 hembras reproductoras (frente a las 400 actuales), el programa extendido hasta marzo próximo trabajará en crear ocho nuevos núcleos de introducción para mejorar la diversidad genética y la conservación.