Óscar, un niño hondureño de 10 años, se ha convertido en un orgullo nacional como miembro de la selección de béisbol Sub-10, forjando con disciplina su sueño de llegar a las Grandes Ligas.
El joven atleta, quien entrena con el equipo Gigantes en Tegucigalpa, inició su camino hace tres años por iniciativa propia y con el apoyo clave de sus padres, quienes gestionaron su ingreso al club.
Su madre, Gabriela, destaca su dedicación, mientras que su entrenador, Andrés, lo describe como un niño disciplinado que «viene temprano y se va tarde».
Aunque actualmente está de vacaciones, Óscar balancea sus estudios con rigurosos entrenamientos, demostrando que su pasión por el deporte va de la mano con su compromiso académico y su gran ambición.