
Honduras enfrenta una alarmante crisis de trabajo infantil con más de un millón de niños y adolescentes forzados a laborar, según datos revelados por organizaciones de protección infantil.
La pobreza extrema que afecta a sus familias obliga a estos menores a abandonar las aulas escolares para contribuir al sustento del hogar, sacrificando así su educación y desarrollo integral.
Los departamentos de Gracias a Dios (45.9%), Lempira (35.2%) y El Paraíso (29.2%) presentan las tasas más altas, mientras el director de COIPRODEN, Wilmer Vázquez, exige una vigilancia permanente y políticas públicas efectivas para garantizar los derechos fundamentales de la niñez.