viernes 29 de enero 2021

Dormir siesta dos veces por semana reduce en un 48% el riesgo de sufrir ataques cardíacos

El estudio del Hospital Universitario de Lausana descubrió que las personas que tenían este hábito sufrían la mitad de ataques al corazón que quienes no lo hacían.

No son pocos los amantes de las siestas. Ese momento del día en que si se dispone de tiempo, se puede dormir un poco para recobrar energías para lo que queda de la jornada.

Y no solo ayuda a reponer energías y descansar el cuerpo, sino que también reduce el riesgo de sufrir ataques cardíacos, según un estudio publicado en el British Medical Journal.

La investigación, realizada por el Hospital Universitario de Lausana en Suiza, indica que las personas que duermen siesta una o dos veces por semana tienen un menor riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

«Se analizaron la asociación entre la frecuencia de las siestas y la duración promedio de las siestas y el riesgo de ‘eventos’ de enfermedades cardiovasculares fatales y no fatales, como ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca, entre 3462 residentes seleccionados al azar de Lausana, Suiza», señala la investigación.

El estudio hizo el seguimiento de 3.400 personas de entre 35 y 75 años durante un periodo de cinco años. Tras el análisis se descubrió que las personas que dormían siesta una o dos veces a la semana sufrían la mitad de ataques al corazón que quienes no lo hacían.

«La siesta ocasional, una o dos veces por semana, se asoció con una reducción de casi la mitad en el riesgo de ataque/accidente cerebrovascular/insuficiencia cardíaca (48%) en comparación con aquellos que no tomaron siestas en absoluto», señala el documento.

Los expertos agregan que dormir la siesta podría ayudar a combatir la aterosclerosis, la acumulación de placa en las arterias que provoca un estrechamiento y endurecimiento. De hecho, en muchos casos es provocada por la falta de sueño.

Sin embargo, como señala la doctora Nadine Hausler, autora del estudio, dormir la siesta de forma habitual solo provocó efectos adversos en personas mayores de 65 años y que sufrían apnea del sueño severa.

Foto: Shutterstock