
Los talleres artesanales de calzado en San Pedro Sula reciben pedidos de hasta 600 pares de botas para los desfiles del 15 de septiembre.
La temporada se ha convertido en la tabla de salvación para un rubro que ha perdido más de 350 establecimientos en los últimos años.
Los zapateros califican esta época como su temporada navideña, ya que el trabajo incrementa hasta en un 70 % en comparación al resto del año.
El gremio denuncia competencia desleal con el calzado chino de bajo costo, que califican como una carrera en bicicleta contra una motocicleta.
La mayoría de los artesanos opera en la informalidad comercial, lo que les impide acceder a financiamiento bancario. Las autoridades no han puesto la mira en este sector, pese a que los zapateros consideran que generan empleo fundamental para la economía local.