
Las redes sociales activan los mismos circuitos cerebrales que el amor o la comida, creando una dependencia a la validación externa.
Cada like libera dopamina, reforzando la idea de que «ser visto» equivale a «ser valorado». Sin embargo, cuando esa aprobación no llega, el cuerpo reacciona con estrés crónico, afectando el sistema digestivo, inmunológico y el sueño.
Expertos advierten: si revisas tu teléfono antes de dormir o ansías comentarios en tus fotos, tu bienestar podría estar en riesgo.