miércoles 06 de enero 2021

295 narcopistas han sido destruídas en gobierno de Pdte. Hernández

Continúa el gobierno la lucha contra el narcotráfico

Si logramos que Honduras –señaló el presidente Juan Orlando Hernández–, dejara de ser el país más violento del mundo, también podremos reconstruir el país después de la devastación provocada por Eta e Iota y el impacto económico de la pandemia.

Hernández recordó que hace siete años, Tegucigalpa y San Pedro Sula llegaron a estar entre las tres primeras ciudades más violentas del mundo, pero que ahora no están ni siquiera entra las primeras treinta.

El presidente Hernández también impulsó durante su titularidad en el Congreso Nacional la creación de grupos élites de seguridad como la Policía Militar del Orden Público (PMOP), aumentando en un 50% los operativos para recuperar zonas “secuestradas” por el crimen. La depuración policial y la reforma constitucional para permitir la extradición también se realizaron durante esa misma época.

Durante el actual gobierno, además, se han “inyectado” mil 500 millones de lempiras en materia de infraestructura, lo que permite tener una policía moderna, científica y tecnificada.

Con la creación de las cárceles de máxima seguridad, los cabecillas de estructuras criminales fueron traslados a lugares especiales. Otro logro es que se redujo en 80% el trasiego de estupefacientes, se extraditaron a 23 capos, 25 narcolaboratorios fueron desmantelados, 295 pistas clandestinas destruidas y 7 mil  104 personas detenidas por este delito.

El hecho de que Honduras concluyera el año pasado con una tasa de homicidios de 37.5 por cada cien mil habitantes, luego de que en 2011 alcanzara un pico de 86.5, es un ejemplo, dijo insistió Hernández, de que sí se pueden alcanzar las metas, por más difíciles y peligrosas que sean.

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